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25/Septiembre/2017 
Artículo Único
Angel Mario Ksheratto
El fraude de la reconstrucción

Desde hace meses, los recursos para financiar a los partidos políticos en Chiapas, no fluye como debería ser. Retrasos y entregas incompletas; incluso, demandas públicas e institucionales formales, se han presentado para exigir al secretario de Hacienda de Chiapas, Humberto Pedrero Moreno, las ministraciones puntuales y completas. No ha habido respuesta. De hecho, funcionarios del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana, han dicho que el proceso electoral ha estado en constante riesgo ante la falta de recursos financieros.

En México, se ha vuelto tendencia la exigencia de quitar el financiamiento público a los partidos políticos. Es oneroso, perverso e insultante, mantener a instituciones políticas que solo han servido para engordar a la corrupción. De ahí han salido quienes han votado leyes contrarias al beneficio del pueblo. De ahí han salido quienes, en el ejercicio del poder, han saqueado los recursos públicos a placer.

Ha sido la magnitud de los terremotos, lo que avivó la exigencia y obligó a los políticos a desprenderse de un porcentaje del dinero público con el que viven como reyes, principalmente sus dirigentes.

No es por supuesto, una “donación”; debe pasar, esa reasignación presupuestal, por los congresos de los estados y el Congreso de la Unión, puesto que tales recursos están etiquetados dentro del presupuesto federal y los presupuestos estatales.

Ahora bien, si revisamos las condiciones en que se encuentra esa parte del presupuesto, al menos en Chiapas, es caótica. Líneas arriba, se menciona la falta de ministración de esos recursos, a lo que hay que agregar el desaseo con que se está haciendo y desde luego, la ausencia de transparencia.

Para nadie es secreto que las finanzas públicas de Chiapas, están profundamente dañadas. Desde deudas millonarias a proveedores, hasta desvíos de recursos, pasando por gastos superfluos que no benefician para nada al desarrollo de la entidad, son los continuos señalamientos que indican la pésima administración, especialmente por parte de Hacienda del Estado.

Reasignar recursos de los partidos políticos, en realidad, da un respiro a la actual administración; primero, porque se quitan el compromiso de pagar adeudos anteriores y segundo, porque los pagos venideros, quedarán en las mismas manos que han hecho mal uso del dinero de los chiapanecos.

Por lo mismo, nada garantiza que ese dinero vaya a servir para la reconstrucción. Si Haciendo no tuvo capacidad para entregar las ministraciones correspondientes y ha adelantado, en corto, a funcionarios del IEPC y a algunos dirigentes partidistas, que la problemática financiera va en aumento y podrían no entregar los recursos como marca la ley, tampoco habrá esa capacidad para reconstruir los daños de los terremotos.

Para el colmo, se ha anunciado que, a través del Órgano de Fiscalización Superior del Congreso del Estado y otras instancias que no han cumplido con su obligación de combatir la corrupción y la impunidad, se buscará la conformación de una “comisión ciudadana”, para que vigile la transparente reconstrucción.

El OFSCE, de ser una esperanza para acabar con la dilapidación y el saqueo del dinero público, se ha convertido en la gran tapadera de corruptos; por lo tanto, no es confiable y no es recomendable que se encargue de armar una comisión ciudadana de transparencia. ¿A quiénes llamará? ¿A familiares del secretario de Hacienda?

El Congreso del Estado, ha puesto un ejemplo de la clase de comisiones que se están conformando para “evitar la corrupción”. Willy Ochoa, un diputado que nunca llega a sesiones, que el mismo día de la instalación de esa comisión cameral llegó tarde, que ha sido acusado de actos de corrupción, que ha mostrado desprecio por los chiapanecos, no garantiza absolutamente ninguna transparencia.

En ese tenor, vemos que el gran beneficiado directo, es el gobierno del estado; a más recursos financieros en sus manos, más saqueo y más corrupción, a menos que se nombre a una verdadera comisión ciudadana, compuesta por gente desligada de funcionarios y diputados. Lo contrario, será solamente tapar el ojo al macho.

Todo, por desgracia, nos lleva una penosa conclusión: se ha fraguado un fraude descomunal so pretexto de la reconstrucción. Nos queda la sensación que una exigencia ciudadana en torno al escandaloso financiamiento partidista, será utilizada para fortalecer al Estado corrupto y hacer más rico al secretario de Hacienda, que no explica el destino del dinero de los chiapanecos. ¿Podrá la autoridad superior frenar esa operación catastrófica? 


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