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30/Agosto/2017 
Artículo Único
Angel Mario Ksheratto
Las encuestas de EPN

Sondeos y encuestas no ayudan al gobierno federal, principalmente al presidente Peña Nieto, quien a propósito de su quinto informe, ha lanzado una campaña propagandística poco efectiva; aun las encuestas a favor, deslucen a una administración que no ha salido de un problema, cuando ya se ha metido en tres más.

La realidad, sobre todo, ha sido el muro que no ha podido superar el gobierno peñista; cada vez que una institución intenta favorecerle con cifras alegres, saltan por todos lados, testimonios que desacreditan la asistencia propagandística que dan al mandatario. Sucede lo mismo cuando otra, da a conocer números contrarios a la expectativa presidencial.

Ya no es el mal humor atribuido por el mismo Peña Nieto a los mexicanos, sino hartazgo consolidado en los malos resultados. Ninguna de las políticas y programas ha sido suficiente para terminar con los agravados problemas del país; por el contrario, sumen a los mexicanos en más pobreza, inseguridad y desesperanza.

Hace unos días, la Universidad de Las Américas de Puebla, hizo públicos los resultados de un estudio relacionado con la impunidad. México, primero a nivel latinoamericano y cuarto a nivel mundial. En impunidad, claro está. Los números de esa prestigiada institución, son abrumadores y por lo mismo, preocupantes. Significa que en materia de corrupción, no se ha avanzado nada, puesto ambos males, van de la mano.

Todo lo que se ha montado para erradicar impunidad y corrupción, ha sido eso: un burdo montaje que en el fondo, sigue protegiendo a los que de una u otra forma, tienen al país de rodillas. Son fracasos contundentes que al señor presidente, parecen no importarle.

Si revisamos los resultados en esas materias en los estados, encontraremos que se vive la misma situación. El encarcelamiento de dos o tres exgobernadores, no ha sido otra cosa que el dedo para tapar al sol, pues en activo, casi todos los gobernadores están saqueando las arcas estatales, sin que la federación o las instituciones locales, hagan lo conducente para castigar a los ladrones con licencia.

Luego vino el resultado de los estudios del CONEVAL, que indican que se ha tenido “una ligera mejoría” en el combate a la pobreza. Tales datos fueron aprovechados por los propagandistas oficiales para cantar falsas victorias. Tanto, que el mismo presidente ha venido presumiendo las cifras en sus discursos, pese a que tal “mejoría”, no es sino, un brevísimo alegrón de burro.

Sí, porque los resultados de tal estudio, es del año pasado y, según analistas, éstos retrocedieron en el primer trimestre de éste año, sin contar con los efectos de la imparable inflación que está obligando a millones de familias a sobrevivir con apenas unos cuantos pesos.

Para el colmo, en materia de generación de empleos, no le ha ido nada bien al señor Enrique Peña Nieto; la expectativa del 2012, contrasta con la percepción del año pasado y que a mediados del presente, tuvo una baja sustancial que derrumba el discurso según el cual, el IMSS y la Secretaría de Trabajo Federal, el número de plazas laborales, se habría elevado en los últimos cuatro años y medio.

Corrupción, impunidad, desempleo y pobreza, sin duda, generan inseguridad y la inseguridad, violencia. La espiral va en franco crecimiento, a pesar de los esfuerzos de un presidente y 32 gobernadores que están más interesados en robar, que en solucionar los graves problemas del país.

Ninguna encuesta sacará a flote ni al país ni al presidente; solo saldrá del hoyo, si el presidente se sincera consigo mismo, exige a sus colaboradores y gobernadores transparencia, honradez y efectividad y, si el país está dispuesto a buscar, por lo menos, un pretexto para creerle un ápice de lo que dice en su defensa.

Lo hemos dicho desde hace cuatro años: México se está derrumbando, como consecuencia de un pésimo gobierno. Está en quiebra por culpa de quienes los siguen saqueando y pretenden hacernos creer que todo va bien. No hay una sola esperanza que todo esto cambie.

Porque no hay voluntad presidencial. No existe la intención de revertir los efectos de los graves males que padecemos. No hay honradez de las autoridades. No hay efectividad de las instituciones. No hay confianza en los políticos… Por eso y muchas cosas más, las encuestas y sondeos, son palmadas al aire. 


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