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02/Diciembre/2016 
LETRAS DESNUDAS
MARIO CABALLERO
GIL OLMOS, PROCESO Y EL NARCO EN CHIAPAS
En la revista Proceso salió a la luz sin ninguna responsabilidad periodística el artículo titulado Chiapas, el refugio del narco. En él el escritor José Gil Olmos, autor del escrito, construye a partir de la nada la tesis donde asegura que Chiapas está violentado por el crimen organizado y que la clase política chiapaneca lo permite a cambio de favores y retribuciones económicas. 

La revista Proceso fue fundada el 19 de julio de 1976 por el periodista Julio Scherer García en una época de autoritarismo gubernamental en la que mediante un valioso trabajo de investigación se convirtió en la publicación más importante e heroica del país. Proceso decía lo que otros simplemente callaban. 

Pero desde hace muchos años perdió ese rigor periodístico que la caracterizaba. Pasó de los tiempos gloriosos a una etapa amarillista surgida de la necesidad de encontrar lectores a cualquier costo. Ahora, en lugar de intelectuales como Daniel Cosío Villegas o periodistas como Miguel Ángel Granados Chapa o Vicente Leñero, cuenta con periodistas improvisados y escritores de la talla de Gil Olmos que cuando no escribe bodrios se dedica a difamar y a crear escándalos políticos producto de su arrebatada imaginación. 

Desde la primera hasta la última línea del texto Olmos acusa al gobierno de Manuel Velasco Coello de tolerar los pactos que funcionarios hacen con líderes del hampa bajo sus narices, sin embargo no da ningún dato probatorio sobre los casos de narcotráfico que supuestamente él ocurre en el estado. Lea y juzgue por usted mismo: http://www.proceso.com.mx/436023/chiapas-refugio-del-narco 

Sin considerar la psicosis social, el temor y el sentimiento de indefensión que puede causar en los chiapanecos, el artículo nos muestra un “Chiapas inmerso en una espiral de violencia (sic)”, con una realidad sangrienta, con desapariciones forzadas, muertos y gente torturada por sicarios, con cifras que no documenta porque por alguna razón –dice Olmos-éstas no aparecen en los registros de la guerra contra el narco. 

Si hay muertos y desaparecidos por el narcotráfico en Chiapas, ¿por qué no se sabe nada al respecto o por qué razón los esconden? Suena ilógico. Si algo de esa naturaleza pasa en Chiapas, en México o en cualquier parte del mundo, los medios de comunicación –sobre todo los que son antagonistas al gobierno- son los primeros en darlos a conocer, y si hay muertos de por medio con mucha más razón. ¿Y las redes sociales que son tan usadas para el amarillismo y la propagación del miedo por qué no dicen nada? 

Además, nadie, ningún familiar de las supuestas víctimas, ha pedido justicia y protección por los crímenes del narco. ¿Será porque -bendito Dios- esos crímenes que denuncia Proceso no existen en la realidad? O porque sencillamente el narco está pero sólo en la alucinada mentalidad de Gil Olmos. 

LAS AFIRMACIONES
Entre otras cosas, el libelo afirma que “hay violencia en zonas estratégicas para el trasiego de cocaína proveniente de Sudamérica vía Guatemala y tráfico de armas y de centroamericanos”. Asimismo, asegura de que “todos los días hay ejecutados y torturados en Chiapas” y que “la situación de violencia ha crecido en los últimos años y a pesar de que hay muertos, desaparecidos, desplazados y ejecutados, el gobierno de Velasco ha sido indolente para no llamar la atención”. Y desde cuándo la indolencia no llama mucho la atención. 

Chiapas es la puerta de entrada a Centroamérica, y a pesar de ser un punto clave en la geografía de México es el estado más seguro del país ocupando el primer lugar nacional en tener la tasa más baja de víctimas por cada 100 mil habitantes, presentando una reducción de 12.9 por ciento en incidencia delictiva, según la más reciente Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2016 del INEGI. 

Nada más en los últimos tres años el gobierno de Chiapas ha invertido más de ocho mil millones de pesos en acciones de seguridad y combate contra el crimen. Por eso actualmente es el mejor estado para vivir, visitar e invertir. 

Y los conatos de violencia que hay en las zonas Norte, Sierra y Altos donde Olmos asegura se libran cruentas batallas entre los Zetas y los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, siempre han sido motivadas por la tenencia de la tierra, o por intolerancia religiosa, o por el dominio caciquil que son males históricos en Chiapas, pero jamás han sido por el control de los territorios por el narco. 

Si lo que dice Olmos fuera cierto, ¿por qué no vemos un éxodo masivo como ocurre en otros estados donde por el terror de los cárteles hace que las ciudades de la noche a la mañana se conviertan en pueblos fantasmas? Si nos damos cuenta los chiapanecos siguen viviendo en sus tierras y son felices con la vida que llevan, con sus problemas y necesidades –es cierto- pero sin el peligro de perder la vida. 

En contraste, en Michoacán, Guerrero, Durango, Jalisco, Nayarit, Colima y Sinaloa, los estados más golpeados por el narco mexicano, pueblos enteros han sido abandonados por las familias que buscan seguridad y donde la gente que aún se queda a vivir en esas entidades es esclava del miedo, el terror y vive cada minuto con el “¡Jesús!” en la boca.
Afirma Gil Olmos que hay “aumento de las adicciones a la cocaína y crack en algunas comunidades indígenas donde los jóvenes quieren ser sicarios y jefes de plaza como ocurre en otros lugares del país”. Esto es de risa loca. 

De haber gente con buenos principios, con una historia de vida arraigada en un código de valores, rituales ancestrales, linaje, idioma, elementos sagrados, dedicada al comercio y al trabajo del campo, esa es la indígena. Así que hablar de que son cocainómanos y drogadictos, que prefieren volverse narcos antes que seguir con la larga tradición cultural que los rige, es desconocer por entero a la comunidad indígena y la actitud que tienen ante la vida. Es nada más hablar por hablar. 

Por último, el pasquín dice que “la clase política cada vez está más ligada al crimen organizado”. Esto es una acusación grave que requiere de pruebas contundentes. De lo contrario, es una vil difamación que puede ser causante de demanda por daño moral por parte de los que son culpados injustamente. 

Una vez llegado a este punto no entiendo cómo algunos espacios en la prensa son utilizados para la injuria y la satanización. Para dañar el equilibrio social en menoscabo de la credibilidad del gobierno. ¡Lástima por la memoria de don Julio Scherer García! 

Así es que Gil Olmos en su propio artículo trasluce su falta de ética y arribismo, se muestra ante el gran público como un farsante, como un auténtico promotor del miedo a ultranza y de las ganas que sacuden sus ansias de notoriedad y poder político. ¡Ni modos! 

PARA MAGDALENA
LE PREGUNTO a una señora que salía de las oficinas de la Comisión Estatal de Derechos Humanos: ¿Qué espera de Juan Oscar Trinidad Palacios? Que ya renuncie, me dijo. Al tiempo… OTRO que ya debería de meter su renuncia es Jorge Alcázar, el encargado del parque deportivo Caña Hueca y mano derecha del alcalde Castellanos, que en lugar de abonar al progreso y la seguridad de Tuxtla Gutiérrez está estorbando… A PROPÓSITO, dice el poblano José Reyes Gallegos, “El Cholo”, líder de los vendedores ambulantes, que él es que realmente manda en Tuxtla. ¿Qué dirá de esto Fernando Castellanos Cal y Mayor?...
@_MarioCaballero yomariocaballero@gmail.com

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